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Tips de iluminación:

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Luz suave y luz dura

La visualización es una práctica común en la fotografía: antes de tomar la foto, incluso antes de agarrar la cámara, es muy útil imaginar detalladamente lo que quieres lograr con ella. Después de hacer eso, teniendo una idea más clara de lo que buscas, puedes averiguar cuál es el procedimiento técnico que más se adapta a tu objetivo.

Si no estás acostumbrado a visualizar tu trabajo antes de realizarlo, es completamente natural que te decepciones porque los primeros resultados no se parecen a lo que imaginaste. Eso no debe desanimarte: sólo al probar muchas técnicas diferentes serás capaz de reproducir lo que está en tu mente.

Para ayudarte con eso, te explicamos estos conceptos básicos relacionados con la iluminación fotográfica e incluimos recomendaciones para lograr los efectos que deseas:

Luz suave

Puedes notar que una imagen contiene luz suave cuando la transición entre las áreas iluminadas y las áreas oscuras es muy sutil. Es recomendable que empieces con este tipo de iluminación si no tienes mucha experiencia, porque te permite crear sombras leves sin perder tantos detalles.

La luz suave, en pocas palabras, es la que viene de múltiples direcciones o de una fuente de luz más amplia: porque puede rellenar las áreas que quedarían en las sombras con una fuente estrecha que proviene de una sola dirección.

Si tu fuente de luz no es amplia (como un flash o la luz directa del sol) puedes usar los difusores más conocidos, como un paraguas blanco entre la fuente de luz y el sujeto, o la luz indirecta que rebota en una pared blanca o en el techo.

Luz dura

La luz dura es la de los contrastes intensos y dramáticos: con algunas áreas perfectamente iluminadas y otras totalmente oscuras. La iluminación con luz dura es atractiva pero difícil de dominar, porque puede acentuar las imperfecciones de la piel y causar sombras incómodas bajo los ojos o la nariz si no se utiliza correctamente en un retrato.

El impacto psicológico de la luz dura es evidente. La asociamos con imágenes memorables, como una linterna bajo una cara de alguien mientras cuenta una historia de terror, o un retrato misterioso y elegante al estilo del Hollywood clásico. Si eso no te parece suficiente para tomar riesgos con la luz dura, te puede convencer el hecho de que las sombras marcadas son las que agregan el volumen, la profundidad y la sensación de tridimensionalidad en un imagen que sería plana y aburrida sin ellas.

Más allá de la intensidad de la luz dura o suave, el éxito o el fracaso de cualquier técnica de iluminación también depende en gran medida de la dirección de la luz, lo que nos lleva a la segunda parte de este artículo.

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Fuente

Nota original del Cameo22

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